








El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío de una gran flota naval estadounidense encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln hacia aguas cercanas a Irán, con el objetivo de presionar al régimen de Teherán para que acepte negociar un nuevo acuerdo nuclear que excluya armas atómicas, advirtiendo que “el tiempo se acaba” para alcanzar un pacto.
En un mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump afirmó que la armada es “más grande que la enviada a Venezuela” y está lista para actuar “con rapidez y violencia, si es necesario”. Recalcó además que, tras el fracaso de negociaciones anteriores, el gobierno estadounidense podría recurrir a acciones militares más severas que la llamada Operación Martillo de Medianoche.
La respuesta de Irán fue dura: un alto funcionario advirtió que es “más probable la guerra que la negociación” y aseguró que la República Islámica se prepara para defenderse con contundencia ante cualquier agresión, indicando que cualquier ataque desde bases o fuerzas extranjeras sería considerado un objeto legítimo de respuesta militar.
Este movimiento se produce en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y Teherán por el programa nuclear iraní, que ha llevado a negociaciones intermitentes en el pasado y a la retirada estadounidense de acuerdos previos como el Plan de Acción Integral Conjunto.